“Relajante, tranquilo y hermoso”, fueron palabras utilizadas por la Miss Universo 2008, la venezolana Dayana Mendoza para referirse no a Isla Margarita, o Las Terrenas, o la Costa Azul francesa o la isla de Capri en Italia…sino a Guantánamo. La forma en que la actual Miss Universo se refirió a Guantánamo, que aunque en territorio cubano pertenece al Gobierno de Estados Unidos, apareció en un post de su blog, el cual ante las numerosas críticas en su país y en muchos medios de prensa del resto del mundo ha sido eliminado.
En Guantánamo hay una base militar de 116 kilómetros cuadrados donde están detenidos centenares de presos por Estados Unidos, la mayoría de ellos acusados de terrorismo, aunque ya ha habido casos en que se ha comprobado el error de esa acusación. Según la prensa internacional las autoridades de Miss Universo han calificado esas declaraciones de “equivocación”. Como superficial han sido consideradas en muchas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, las declaraciones de Miss Mendoza, en el mejor de los casos, ya que en el peor se le ha endilgado el defecto de superficialidad a su persona.
''Visitamos los campos de los detenidos y vimos las celdas, las duchas, cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros. Fue todo muy interesante'', expresó la Miss venezolana. Sin comentarios. Basta con ver la foto de este post o docenas y docenas más que se encuentran en la Red para pensar si es posible que la estén pasando cool estos detenidos.
¿Superficial? Quizá, ¿no? Porque, ¿desde cuándo se le debe exige profundidad y elevada capacidad de análisis a una reina de belleza? ¿No sería esto algo contraproducente a los méritos que necesita una aspirante para llegar a tan alto nivel de reinado?
Esto me recuerda, en el tema de la superficialidad, una ocasión en que en un concurso de Miss República Dominicana –no recuerdo el año ni el nombre de la inteligencia suprema que respondió la pregunta- a una de las concursantes le preguntaron quien era su escritor favorito y ella respondió “Joaquín Balaguer”. En ese momento el extinto mandatario gobernaba en el país, y acto seguido a la respuesta hubo varios segundos de furibundos aplausos, gente parándose de sus asientos aplaudiendo a rabiar, y parece que motivado por todo este apoyo instantáneo la concursante adornó su respuesta con algo así como “no lo he leído, pero me han dicho que es muy bueno”. Genial, sencillamente, genial.
Una periodista venezolana expresó a raíz del escándalo generado por el post de la Miss venezolana que hace algunos años una Miss Venezuela declaró en un concurso que le encantaba “la música de William Shakespeare”. También genial, más que genial: una obra maestra.
Quizá sea injusto considerar que toda mujer que alcancé un reinado de belleza sea o tenga que ser superficial. Si bien no soy un fan de la televisión (a menos que sea para ver noticias, series de televisión, películas y eventos deportivos, generalmente fútbol), creo recordar que una ex Miss Mundo, Marisela Álvarez, realizaba un programa con un contenido interesante y con mucha propiedad en la conducción.
Pero, ¿son estos la mayoría de los casos? Lo dudo, no tengo la absoluta certeza -¿quién ha hecho una investigación al respecto?-, pero lo dudo.
Si bien mérito debe tener el ganar un Miss Universo entre tantas concursantes, previo ganar en el país de origen, ese mérito no otorga una autoridad automática para opinar sobre lo que sea y cuando sea, mucho menos de temas de tan alta sensibilidad y gravedad como el de Guantánamo. Como he escuchado a muchas personas de generaciones anteriores desde pequeño, para ciertas cosas hay que “tirar muchas páginas para la izquierda”.
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