miércoles, 26 de agosto de 2009

Fútbol, religión y tolerancia

En las canchas futbolísticas de muchos países del mundo hay jugadores que hacen ostensible su condición de seguidores de algún credo religioso, generalmente cristiano o islámico.

Me encanta el fútbol, y me gustan poco o nada las religiones. Si puedo apreciar varios preceptos fundamentales de varias religiones –por ejemplo, uno de los Diez Mandamientos me parece fenomenal: no matarás-, pero en definitiva las religiones en sentido general me provocan demasiado sopor.

Pero eso es lo que yo pienso, no lo que muchos jugadores –de algunos de ellos me declaro fan- piensan y sienten. Una de las más grandes estrellas del fútbol actual es un cristiano (evangélico convencido), al punto de que su esposa ya está en trámites de instaurar un templo de su denominación religiosa en Madrid, donde llega este año para jugar con el Real Madrid. Me refiero a Kaká, el gran jugador brasileño. Muchas veces, tanto en su antiguo club, el Milán, como en la selección brasileña, ha hecho totalmente visible su condición de creyente en Jesucristo. Ejemplo de ello es que luego de grandes triunfos, como la última conquista de la Champions League por su ex equipo italiano, se sacó la camiseta del club para quedarse con una blanca donde decía algo así como “Pertenezco a Jesús”.

A raíz de la última edición de la Copa Confederaciones, ganada por Brasil en suelo sudafricano, el presidente de la Federación Danesa de Fútbol, Jim Stjerne, se quejó luego de que los brasileños en pleno se abocasen a la oración de corte cristiano al ganar en la final dicho torneo ante Estados Unidos.

Y a raíz de esto el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), el suizo Joseph Blatter, estudia la prohibición de manifestaciones religiosas en el Mundial 2010, a celebrarse en Sudáfrica, bajo el supuesto de que dicha medida evitaría posibles altercados. Igualmente el jefe máximo de la FIFA quiere impedir también los mensajes religiosos en las camisetas de los jugadores, sean estos creyentes cristianos o musulmanes. Con los budistas y de religión judía e hinduista parece no hay problemas, al no ser mencionados en las informaciones referentes a este tema.

Como es de suponer, el único estado que ha elevado una queja pública ante estas posibles medidas es el Vaticano. Aunque yo no sea un “amigo” ni fan del Vaticano, estoy de acuerdo con ellos…con un pero: mi tema no es defender a los futbolistas de creencias cristianas, sino a todos los que tengan alguna creencia, incluso, a quienes no tengan ninguna.

No soy cristiano, ni musulmán ni creyente en ninguna religión. De todas me parecen hay aspectos interesantes, pero me interesan esencialmente desde un punto de vista cultural, social y político, no en el plano de la fe y la cosmovisión que tiene cada una. Pero creo que sería un error limitar la capacidad de expresar sus creencias a los futbolistas. Para mí se trata de un aspecto esencial: la libertad de cultos, la misma que vindico para los no creyentes, algo que pocas veces ocurre en sociedades donde la religión o las religiones tienen a veces un peso aplastante en el campo social, cultural y político. República Dominicana me parece un buen ejemplo de esto que comento.

La idea de provocación me parece esencialmente cobarde, ya que parte del presupuesto que los cristianos deberían sentirse provocados y humillados si un jugador de creencia islámica celebrase con una invocación a Alá tras anotar un gol, digamos, en un partido semifinal del Mundial de Fútbol. Y viceversa, que los musulmanes deberían sentir arder las entrañas de cólera si un jugador confesamente cristiano celebrase la victoria de su equipo. No niego que hayan creyentes de uno y otro signo que puedan sentirse atacados aun cuando no haya ataque alguno, pero si las religiones se supone produzcan más bien que mal habrá que tratar a los creyentes de todas las religiones como adultos que tienen responsabilidades y deben ser responsables de sus actos, no como a bestias salvajes a las cuales hay que domar.

La FIFA es un órgano rector de un deporte, el más popular del mundo, pero no es un órgano rector de sociedades, ni culturas, ni creencias, y pienso que mal haría metiéndose en estos temas. Y en todo caso, si se quiere meter, pienso debería hacerlo para cultivar entre los jugadores y el mundo del fútbol en general la tolerancia y el respeto entre todas las creencias religiosas y entre todos los laicismos y ateísmos vigentes. Si tanto poder tiene en el mundo la FIFA bien podría contribuir para propagar la idea de que los sistemas educativos de la mayor parte del mundo enseñen en las aulas escolares la asignatura de “Religiones” y no solo de “Religión”. Niños y niñas criadas en la ortodoxia cristiana o musulmana o judía o hinduista pudieran en el porvenir tener un respeto y tolerancia mayor hacia las religiones que pueblan el planeta, sin dejar de ser cristianos, islámicos, hinduistas, etc.

¿Suena a utopía? Quizá. Pero el mundo en que vivimos alguna vez fue una utopía para otras realidades añejas. No siempre hubo burgueses y trabajadores libres (aunque muchos en el mundo se les paga como a esclavos) y mercado “libre”. Alguna vez había señores feudales y siervos, emperadores y esclavos. Este no es un mundo ideal, pero en muchos aspectos parece mejor que antaño. ¿Por qué no mirar más hacia las posibilidades del futuro? Al fin y al cabo muchas utopías contemporáneas serán las realidades futuras.

¿Efectivo, crédito o débito? Elija usted

La facilidad y comodidad –para muchos- de andar con nada o casi nada de dinero en efectivo ante la presencia de las tarjetas de crédito y/o débito, hace que muchas personas no puedan lógicamente pagar un bien o un servicio sin las "mágicas" tarjetas, mucho menos ofrecer una limosna o una ofrenda. La iglesia católica en Costa Rica ha notado esto, posiblemente ante una merma de las contribuciones de sus feligreses. Por eso harán una prueba mediante la cual la Visa, Mastercard o American Express podrán ser aliadas de las iglesias y parroquias ticas.

Al leer la noticia alrededor del 12 de agosto del presente año pensé inicialmente si no estaba leyendo algún portal humorístico. No. La noticia estaba fechada por la agencia de noticias españolas EFE. El proyecto es liderado por la Diócesis de San José, la capital costarricense; junto a dos bancos emisores de tarjetas. El plan iniciaría en septiembre del presente año, teniendo un periodo de prueba de seis meses, en el cual estará disponible en 13 de las 110 parroquias de la provincia de San José.

El donativo mínimo será de 1,7 dólares, que serán cobrados a quienes decidan ofrecer la limosna. Para tales fines habrá los aparatos especializados para tales fines instalados en las oficinas parroquiales. Si el proyecto funciona se podría extender a otros templos católicos. Pero, la iglesia seguirá utilizando las cajas y bolsas tradicionales para recibir estos emolumentos.

La información también abarca las declaraciones de un miembro de la Diócesis de San José afirmando que dicha medida es para proporcionar a los fieles opciones nuevas de pago acorde a sus preferencias.

No puedo ni debo afirmarlo, especialmente porque conozco poco o nada de la generosidad o la racionalidad costarricense respecto al dinero, pero no sería nada sorprendente que varios feligreses que nunca andan con un céntimo en la cartera o los bolsillos tomasen a partir de septiembre la precaución de salir de sus casas con el equivalente de 0.50 centavos de dólar, o 0.75 o un dólar antes de llegar a la iglesia. Al fin y al cabo, en América Latina todavía hay muchas personas que tienen que vivir con un equivalente de dos dólares o menos al día.

¿Es aceptable? ¿Es condenable? A priori ni niego ni afirmo ninguna de las posibilidades de plantearse el tema, pero si me parece extraño y un poco desconcertante que un símbolo tan claramente capitalista como las tarjetas de crédito y débito tengan un hogar en los templos de culto católico. ¿O es realmente extraño? ¿No pecaré quizá de ingenuidad? ¿Acaso no es ingenuo de mi parte disociar de manera tan radical iglesia católica y capitalismo?

Además, al afirmarse en la noticia que esto es para proporcionar opciones de pago según las preferencias de los feligreses, ¿se está realmente respetando las preferencias de los mismos? ¿Preferencia no sería ofrecer la limosna o no ofrecerla, no tanto el medio en el cual ofrecerla dejando fuera la posibilidad de no darla? No me deja de inquietar que el término “preferencia” sea utilizado por la iglesia católica –y otros credos más-, cuando generalmente sus bases de sustentación se alimentan de dogmas, que por lo general es el reverso de la libertad, elemento fundamental para poder elegir preferencias. ¿Seguiré pecando de ingenuo?