martes, 19 de mayo de 2009

Gracias Benedetti

Ha muerto.

Dos palabras que indican el fin de una trayectoria de vida. Ha muerto. Mario Benedetti ha muerto.

Enciendo el televisor la noche del domingo 17 de mayo. Busco las noticias. Y la primera noticia con la que me topo es esa: Mario Benedetti ha muerto.

Sabía que estaba gravemente enfermo y con varios días hospitalizado. Sabía que tenía una edad avanzada en la que todo ser humano ha pensado en la muerte como algo cercano, no solo como una posibilidad. Sé porque he visto morir a mis dos abuelos, a mis dos abuelas y a algunos amigos que la gente muere, siempre se muere, pero ese conocimiento racional no pudo impedir algún suspiro y algunas lágrimas. No era mi amigo, él no me conoció como no le conoció a muchos de ustedes, pero los textos de Benedetti son tan cercanos a muchos de nosotros, lectores latinoamericanos, que su partida es un poco la partida de un amigo.

No voy a ser tan sentimental como para decir que Benedetti fue uno de los más grandes escritores de América Latina en el siglo XX. No. No voy a caer en la apología fácil y en la sensiblería irracional. El autor uruguayo escribió y publicó muchos libros, pero varios de ellos no son libros para poblar la inmortalidad literaria. Algunos, sí.

A pesar de que su producción mayoritaria fue en el ámbito de la poesía, prefiero al Benedetti narrador y prosista. Su libro de cuentos Montevideanos tiene varios relatos que reflejan con inigualable maestría a las clases medias urbanas del Uruguay, el espectro de personajes que él muchas veces dijo eran sobre los que mejor podía escribir porque eran los personajes que mejor conocía. Y en el ámbito novelístico destaco sobre manera La tregua, novela corta pero honda, en la cual un hombre que ha visto pasar sin dudas sus mejores años siente que vuelve a vivir junto a la pasión desatada por la presencia en su vida de Avellaneda, cuya muerte es el fin en vida de su propia vida, la llave fatal que clausuraba el último resquicio de esperanza de un oficinista en lograr eso que ya no tenía: una vida, no una subsistencia.

No reniego de sus poemas, de hecho, muchos de hechos me gustan y los he disfrutado, tanto en la lectura de sus obras como en las canciones de los cantautores que le interpretaron, como en El sur también existe, producción discográfica del artista español Joan Manuel Serrat. Pero en Benedetti no hubo muchas veces una diferenciación estricta entre sus libros y sus preferencias y militancias políticas y sociales, por lo que una parte apreciable de su obra presenta diversas concesiones que no fueron necesariamente un punto fuerte en la visión global de sus escritos.

Ahora, algo muy cierto es lo siguiente: a Benedetti se le podía amar a rabiar. No era el tipo de escritor al cual se le podía leer con demasiada objetividad. Ni el personaje ni la obra eran de corte objetivo, sino más bien pasional, intuitivo. Y muchos de sus lectores han sido y serán así: pasionales hasta rabiar. Desmerito para algunos, mérito para Benedetti, que tenía una capacidad impresionante para entablar nexos fuerte con los lectores, siendo capaz de desarrollar a través de su obra una simpatía y cariño con los lectores que autores de mayor fuste fueron incapaces de lograr.

Más allá de que no fuese el mejor escritor uruguayo –lo era Onetti, según sus propias palabras-, más allá de ciertas imperfecciones en el contexto general de su obra (de las que rescato para la eternidad La tregua y Montevideanos, sin ninguna duda), hay que dar las gracias por sus escritos a Mario Benedetti. Provocó mucha emoción, mucha risa, muchas lágrimas, no pocos romances, y provocó también el acercamiento a la poesía y a la literatura de no pocos lectores que lo fueron a partir del acercamiento a sus libros. Más allá de los premios que no alcanzó, logró mucho, y seguramente logró mucho de lo que quería lograr. Gracias Benedetti.

6 comentarios:

  1. A mi, a parte de la mayoría de sus poemas, me gusta su novela La borra del café. Es normal que uno sienta la pérdida.

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  2. Concuerdo contigo, hermano. Me parece que también es digna de aprecio la novela "Gracias por el fuego" y que, de la extensa bibliografía de Benedetti, se podría lograr una excelente antología de poemas... Saludos desde Santo Domingo.

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  3. Benedetti es Benedetti y para sudamerica un gran perdida , mas alla de los criterios individuales sobre su obra . El fue y sera uno de los escritores uruguayos mas populares y conocidos para el comun de los lectores .
    Digno es recordar su aparicion en la pelicula el lado oscuro del corazon , como marino , gran dialogo .
    Benedetti un grande
    Vamo Arribaaa la Celeste!

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  4. Para mi Benedetti nunca fue un poeta menor. En todo caso es un poeta grande porque llegó hasta los mas llanos. Me encantó ¨La Tregua¨ y también lo vi recitar en Ël lado oscuro del corazón¨, una peli inolvidable, por cierto. Abrazos desde Madrid, mi querido amigo

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  5. Para mi un amigo secreto. Me ha acompañado desde mis 14 años y lo he disfrutado en mi mundo y el suyo cada vez que abro uno de sus libros. Donis

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  6. OBITUARIO CON HURRAS
    Mario Benedetti




    Vamos a festejarlo, vengan todos
    los inocentes
    los damnificados
    los que gritan de noche
    los que sueñan de día
    los que sufren el cuerpo
    los que alojan fantasmas
    los que pisan descalzos
    los que blasfeman y arden
    los pobres congelados
    los que quieren a alguien
    los que nunca se olvidan


    vamos a festejarlo, vengan todos
    el crápula se ha muerto
    se acabo el alma negra
    el ladrón
    el cochino
    se acabo para siembre
    hurra
    que vengan todos, vamos a festejarlo
    a no decir
    la muerte
    siempre lo borra todo
    todo lo purifica
    cualquier día
    la muerte no borra nada
    quedan
    siempre las cicatrices
    hurra
    murió el cretino, vamos a festejarlo
    a no llorar de vicio
    que lloren sus iguales
    y se traguen sus lágrimas

    se acabo el monstruo prócer
    se acabo para siempre
    vamos a festejarlo
    a no ponernos tibios
    a no creer que este
    es un muerto cualquiera
    vamos a festejarlo, a no volvernos flojos
    a no olvidar que este
    es un muerto de mierda.

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